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Allá afuera la oscuridad empezaba a cubrirlo todo de a poco, recordó que se había quedado sin cigarrillos, se abrigó y bajo por las escaleras. En el quiosco decidió que dejaría de fumar, que esa tos le indicaba que era hora de ponerse firme; así que solo compro algunos chocolates y chupetines, que según oyó ayudaban a rebajar la ansiedad. Cuando volvió al departamento se arrepintió de la decisión, así que volvió a bajar. El destino quiso que el 107 pasara justo por su puerta, y no frenara a tiempo… al final la mato el cigarrillo.
Autor: Alma (fuera de concurso)Etiquetas: Alma
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1 comentarios:
Me gustó el relato, buen final...
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