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Miguel A Miguel no le disgustaba ser un caracol. La vida entre una maceta y una manguera mal guardada no es mala. Por lo demás solo debía preocuparse en conseguir el alimento ése, verde. De ahí la parsimonia. Total Miguel no conocía los relojes, ni el $0,80, ni Los Incas- Alem. Miguel tenía toda la noche para él solo. Ah… y cuando llovía,…sólo si se tiene 2 pares de cuernitos y una casa a cuestas se sabe lo que produce ser casi el último obstáculo de la lluvia al morir. Lastima que alguien debió avisarle a Miguel que aquello que dejaba como rastro no era baba, sino pedazos de si mismo.
Autor: Necesito un apodo (99)Etiquetas: Necesito un apodo
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1 comentarios:
Dejar partes de nosotros está relacionado directamente con nosotros como seres sociales.
Me ha hecho quedarme mas de 10 minutos en su blog!!!
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